Los nuevos alimentos en la canasta básica mexicana: por una evolución de la alimentación

México tiene un increíble legado desde su tierra: una alimentación insuperable; muy saludable. El campo mexicano ha sido generoso desde hace milenios. Incluso en la antigüedad, cualquiera podía sobrevivir a base de alimentos altamente beneficiosos como el maíz, el chile y los nopales, a lo cual hay que sumar el placer de comerlos de miles de deliciosas formas. Nombrar estos alimentos, tan atractivamente culturales como necesarios en una dieta equilibrada, hace pensar lo obvio:

Es urgente que México recupere su educación alimentaria.

Sí, esa con la que este país se nutrió y creció a lo largo de los siglos.

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La forma como nos alimentamos depende de la confluencia de muchos factores; entre ellos están las tradiciones del país que habitamos. Pero si los legados culinarios no se cuidan, y los ingredientes ancestrales no se promueven, la dieta de una nación entera puede ir degradándose paulatinamente. Este ha sido el caso de México, que durante décadas ha experimentado una colonización alimentaria, fruto principalmente de la empresa privada.

Esta nueva alimentación empaquetada nos ha posicionado entre los países con más casos de obesidad y diabetes, e inclusive nos ha orillado, ideológicamente, a olvidar el campo (y todo lo que implica esta problemática).

Sí, la alimentación mexicana actual no es la mejor de todas, pero sin duda retomar esos valores culinarios de nuestra cultura antigua nos puede ayudar a evolucionar nuestros hábitos, estilo de vida y por supuesto, nuestra salud y bienestar colectivo.

Por todo lo anterior,  hoy queremos celebrar en Ecoosfera que la nueva canasta básica ha incluido alimentos más saludables y algunos más mexicanos.

El gobierno de México acaba de agregar 17 nuevos productos a la canasta básica para zonas de alta marginalidad, la cual incluirá importantes cultivos que sin duda evolucionarán la alimentación en México.

Los 17 nuevos productos en esta canasta básica son:

  • Carne de res
  • Carne de pollo
  • Carne de cerdo
  • Pan
  • Huevo fresco
  • Pescado seco
  • Agua purificada para leche en polvo
  • Deshidratado de Jamaica, tamarindo y horchata
  • Complementos alimenticios
  • Garbanzos
  • Chícharos
  • Gelatina
  • Frutas y verduras
  • Cacahuate
  • Ajonjolí
  • Amaranto
  • Chía

¿De qué productos ya constaba esta canasta?

  • Maíz
  • Sal de mesa
  • Frijol
  • Avena
  • Arroz
  • Pasta para sopa
  • Azúcar estándar
  • Harina de trigo
  • Harina de maíz
  • Chocolate en polvo
  • Aceite vegetal comestible
  • Galletas Marías y de animalitos
  • Atún
  • Jabón de lavandería
  • Sardina
  • Jabón de tocador
  • Leche en polvo
  • Papel higiénico
  • Chiles enlatados
  • Detergente en polvo
  • Café soluble
  • Crema dental

Los 3 cultivos clave de la nueva canasta básica

Si bien se agregaron tres nuevos tipos de carne a esta canasta básica –lo cual no es tan buena noticia para el planeta–, lo cierto es que muchos de los nuevos alimentos en ella son una fuente de proteína vegetal, y podrían ayudar a transformar radicalmente la forma en la que nos alimentamos. Te decimos por qué.

 

Amaranto

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Desde hace años, el amaranto ha sido alimento de astronautas, siendo cultivado en el espacio. Según la ONU, es una de las mayores fuentes de proteína de origen vegetal, e indudablemente ha sido clave tanto para el aporte nutricional de generaciones enteras como en la creación de soberanía alimentaria en decenas de países del continente. Por eso, en octubre de 2018 se realizó en Puebla el Primer Congreso Mundial del Amaranto, a partir de lo cual se discutió la importancia estratégica de este cultivo, así como la necesidad de revalorizar la vida campesina y lo que significa para nosotros.

 

Ajonjolí

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El ajonjolí es otra fuente de proteína, pero también es un potente antioxidante debido a sus altos niveles de fitoesteroles. Además, es ampliamente producido en México, lo que beneficiará a muchos pequeños y medianos productores de estados como Guerrero y Oaxaca –cuyos mayores clientes son, por ahora, algunas marcas de shampoo–.

 

Chía

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Pocos lo saben, pero este cultivo era muy apreciado por las culturas prehispánicas. En los últimos tiempos ha cobrado relevancia, ya que su potencia nutricional es enorme. La chía contiene altísimos niveles de omega 3, hierro, fibra y proteína. Por eso la chía se usa, entre otras cosas, para mantener el peso correcto, ya que además proporciona saciedad. Y es muy fácil de incluir en una gran variedad de platillos.

 

Y por supuesto, las frutas y las verduras…

Sin duda, la alimentación en México evolucionará…

Que estos cultivos ancestrales hayan sido agregados a la canasta básica –la cual distribuirán las tiendas de la Seguridad Alimentaria Mexicana–, no sólo es una forma de resguardar nuestras tradiciones y nuestro patrimonio alimenticio. También es una forma de ampliar la conciencia colectiva sobre nutrición y promover nuevos y mejores hábitos.

Además, incluir cultivos como el amaranto puede ayudar a promover una ruralidad moderna, la cual haga atractiva la vida campesina para las nuevas generaciones en México. Esto, de acuerdo con la ONU, es clave para un futuro sustentable. Y no sólo en nuestro país, sino en el mundo.

Pero queda pendiente que esta ampliación alcance también a la canasta básica del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta canasta consta de 82 productos y es realizada a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. No incluye amaranto, chía ni ajonjolí, lo cual demuestra que la mayoría de la población no consume estos superalimentos (y eso debe cambiar).

 

* Imágenes: 1) Puente México; 2, 3) CC; 4) Flickr treehouse1977

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

4 comunidades indígenas que defienden los recursos naturales en México

Una oportunidad para detener el actual movimiento hacia la destrucción de la naturaleza y la desigualdad es plantearse la ecología como una prioridad de base social. Al respecto, Víctor M. Toledo comenta:

México es una de las sociedades con los mayores (índices) de riesgo en el mundo, es el resultado de un conjunto de proyectos que bajo la ideología de la modernidad siembran la destrucción en la naturaleza y el ambiente casi de manera automática. La sociedad mexicana es testigo de la destrucción de nuestro ecosistema: extinción de fuentes de agua, desquiciamiento de equilibrios naturales, abatimiento o desaparición de especies, vegetaciones y paisajes, envenenamiento de aire, manantiales, suelos, alimentos, etcétera.

En la organización comunitaria y el buen uso de los recursos naturales podemos encontrar soluciones a la pobreza, la alimentación, los desastres naturales, el cambio climático, etc. Pero insistimos en malgastar nuestros esfuerzos en exigir y suplicarle, a aquellos que no desean cambiar las cosas, que lo hagan. El reto es: ¿por qué no cambiarlo nosotros?

Existen ejemplos a nivel mundial que están tratando de solucionar la crisis desde otra perspectiva, con una propuesta que se aleja del modelo de “desarrollo” actual siendo cada habitante partícipe activo del cambio, partiendo desde la base, que es modificar el estilo de vida. Representando un sistema alternativo que propone experiencias comunitarias de pequeña escala, intentando construir la sustentabilidad a nivel local en armonía con su entorno natural.

Toledo, en su colección de ensayos presentados en el libro Ecocidio en México: la batalla final es por la vida, estima que en el país el número de proyectos e iniciativas comunitarias alcanza los 1,040 en tan sólo cinco estados de la república: Quintana Roo, Oaxaca, Puebla, Chiapas y Michoacán. Aquí las comunidades locales desarrollan alternativas de vida mediante la articulación con la naturaleza, en defensa del territorio de proyectos mineros, hidráulicos, energéticos, turísticos, agrícolas, químicos y biotecnológicos (transgénicos) que ponen en peligro sus recursos naturales, cultura, memoria, historia, territorio, etcétera.

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A continuación, te compartimos cuatro ejemplos de estas iniciativas:

* Cuetzalan, Puebla: Este modelo es un gran ejemplo de lucha contra la destrucción del planeta provocada por la civilización industrial. La Sierra Norte de Puebla es una región rica en recursos naturales, paisajes, cultura e historia. Ante la amenaza de proyectos destructivos de los recursos naturales y la cultura de la región, la comunidad logró detener un megaproyecto turístico en 2009 y la aprobación del Ordenamiento Ecológico de Cuetzalan (OE) para la defensa de su territorio, con lo que cualquier proyecto o iniciativa privada, internos o externos, están obligados por ley a proteger los recursos naturales de la zona. Además la organización Tosepan Titaniske (Unidos Venceremos, en náhuatl), reúne actualmente a más de 20,000 familias nahuas y totonacas en ocho cooperativas y dos asociaciones civiles, lo que la convierte en un referente de organización comunitaria a nivel nacional e internacional.

* Comunidades indígenas de Cherán (purépecha) y Donaciano Ojeda (mazahua), Michoacán: Impulsan proyectos productivos, forestales, agroecológicos, sociales y culturales para beneficio de sus comunidades. La comunidad indígena de Donaciano Ojeda es un ejemplo de compromiso con el manejo forestal sustentable, y cuentan con reglamentos internos de uso y manejo de recursos naturales que han sido reconocidos a nivel regional.

* Nuevo San Juan, Uruapan: Durante más de 30 años han logrado consolidar un proyecto de autogestión basado en la democracia participativa, la conservación de los bosques y el rescate de la cultura y la historia. Nuevo San Juan es un referente nacional e internacional de control comunitario de los recursos naturales que ha permitido elevar la calidad de vida de sus habitantes. Un ejemplo exitoso es esta cooperativa.

El caos global, que sacude cada vez con más frecuencia a las sociedades, siempre es doble: ambiental y social. Según John Ackerman:

Las grandes crisis suelen generar ideas profundas (…), es por eso que nos encontramos en un momento en México y el mundo, ideal para imaginar y construir nuevas coordenadas para la acción y la esperanza.

La iniciativa y la organización comunitaria pueden hacer el cambio para garantizar el uso responsable de nuestros recursos naturales, conservar nuestra cultura y mejorar nuestra calidad de vida. No existe diferencia entre comunidades rurales y urbanas, podemos inspirarnos en casos como estos, que son algunos ejemplos de innumerables muestras de que la organización y el bienestar social están ligados directamente al cuidado de los recursos naturales.

Estamos en un momento de la historia en el que no hay vuelta atrás: es indispensable tomar conciencia de nuestra especie, recobrar el sentido de origen y nuestra pertenencia al mundo de la naturaleza. Restablecer un comportamiento solidario con nuestros semejantes (todos los organismos que forman parte del ecosistema) y edificar una ética de la supervivencia basada en la cooperación, la organización, la comunicación y la comprensión. ¿Para salvar el planeta? No. Para nosotros mismos, para ser más felices en nuestro día siendo coherentes con nuestras ideas, empáticos con lo que nos rodea y orgullosos de la realidad que estamos construyendo.

Te invitamos a conocer las distintas propuestas y organizaciones que formamos parte de la Red Ambiental Mexicana y sumarte a la que empate más con tus prioridades, pero sumarte al fin, que es la única manera en la que desde la sociedad civil podremos construir esa realidad que queremos y de la que nos enorgullezca formar parte.

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

7 claves para que México sea un país sustentable

Para que México sea un país sostenible es necesario un esfuerzo conjunto. El desarrollo sustentable no sólo abarca el concepto amplio de desarrollo respetuoso con el medio ambiente, sino que también se centra en el desarrollo socialmente justo. Una sociedad más justa se puede alcanzar contribuyendo desde formas individuales, y exigiendo de las instituciones acción y conciencia en este rubro.

Nuestro país es una región megadiversa. Según el Environmental Performance Reviews de la OECD, “se estima que en México se encuentra representado el 12% de la diversidad terrestre del planeta. Ocupa el primer lugar en el mundo en riqueza de reptiles, el segundo en mamíferos y el cuarto en anfibios y plantas”. ¿No crees que vale la pena preservar tan importante patrimonio? Podemos hacerlo aprendiendo más sobre sustentabilidad, y la educación formal e informal es un fuerte catalizador.

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El bienestar de futuras generaciones

El concepto de desarrollo sustentable (o sostenible) remite al propósito de mejorar los modelos de producción, a modo de satisfacer las necesidades actuales, sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras debido a un manejo inadecuado o irresponsable de los recursos existentes. Los objetivos que comentó el director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, para que México tenga un desarrollo sostenible, son:

Acrecentar el bajo uso de energías renovables, romper con el alto nivel de desempleo, superar el poco uso de Internet y combatir la alta inseguridad que impera en el país; además de lograr algunas de las metas establecidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre las que se encuentran: ganar el combate a la obesidad, aminorar la alta desigualdad e incrementar la investigación.

Así, para asegurar el bienestar de futuras generaciones es necesario hacer elecciones más conscientes desde ahora, atender nuestro presente.

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El desarrollo sostenible es un compromiso que tanto los países avanzados como los rezagados consideran prioritario. A continuación puedes ver una lista sucinta de las claves para que México sea un país sustentable junto con las demás naciones:

 

1. Uso responsable y eficiente de recursos, principalmente el agua. A veces parecen obviedades, pero no está de más recordar que el agua es vital y que el tratamiento de aguas negras es fundamental para proteger ríos y mares, así como para el campo y la salud pública en las ciudades. En este rubro, la capital mexicana es un ejemplo de descuido y uso desmesurado del agua, dejando de lado que se trata de una urbe que consume este líquido desde otras regiones aledañas (como es el caso de la cuenca Amanalco y el Valle de Toluca), donde muchas otras localidades no cuentan con la cantidad básica de agua. Este es, sin duda, uno de los problemas más graves en México y a nivel mundial. Al país le urge tomar medidas inmediatas, tanto para hacer conciencia en la población como para emitir soluciones sostenibles a la escasez de agua, por ejemplo, con el uso de nuevas tecnologías que captan el agua de lluvia.

Por otro lado, es bien sabido que la empresa privada lidera el mayor consumo y contaminación de agua en el país. En este contexto, el gobierno mexicano debe emitir medidas contundentes y coercitivas para detener el problema, y no permitir que las transnacionales acaparen este recurso natural que pertenece a la población.

 

2. Uso de energías verdes y tecnologías limpias. Para reparar los daños que causa la contaminación, las tecnologías limpias deben incorporarse y ser asequibles para más y más habitantes. La energía solar, eólica, e incluso la energía nuclear bajo altos estándares de supervisión, pueden ser una alternativa a los combustibles fósiles. El gobierno mexicano debe priorizar el uso de energías limpias en el sector público, y exigir a la empresa privada que reduzca su impacto ambiental al mínimo con el uso de tecnologías inteligentes, así como verificar que se hagan efectivos los bonos verdes. La empresa privada es uno de los agentes mas contaminantes de los ecosistemas en México; urge priorizar su revisión y adecuación hacia un futuro sostenible.

 

3. Protección de comunidades regionales y de la biodiversidad. El cambio climático impone retos para preservar tanto el patrimonio natural como humano de algunas culturas indígenas, quienes muchas veces viven de la agricultura y los bosques, y al alterarse los ecosistemas o estar más vulnerables a desastres naturales, su subsistencia se ve afectada. Por otro lado, son las etnias indígenas y las comunidades locales quienes, en su mayoría, preservan la biodiversidad de su territorio, con cuidados ancestrales o técnicas innovadoras y sustentables en conjunto con las autoridades locales. A México le toca reforzar estas prácticas sostenibles que están liderando las localidades, haciendo uso de las leyes correspondientes para beneficiar a estos grupos.

 

4. Reciclaje. Hace falta darle un mayor peso a la separación de basura y el reciclaje, pero sobre todo hace falta fabricar más cultura en torno al tema. Reutilizar materiales de uso masivo (plástico, cartón, fibras sintéticas, etc.) es fundamental para la sustentabilidad. Clasificar los residuos y restringir el consumo de productos no biodegradables es algo en lo que todos podemos contribuir. En el caso de la Ciudad de México, grandes cantidades de basura se infiltran por las redes del alcantarillado, provocando masivas inundaciones. En las costas, existen muchas playas cuyos tóxicos por contaminación de basura son altos, sin mencionar que la cantidad de plástico que inunda los océanos podría llegar a ser mayor que el número de peces para el año 2050. Las consecuencias van desde riesgo de especies en extinción hasta intoxicación humana por consumo de animales marinos.

 

5. Reparación de daños al medio ambiente. No basta con pensar a futuro. Resarcir y reparar los daños en algunos hábitats aún es posible, al igual que rescatar y proteger especies animales, así como plantas. Para ello el rigor científico es definitivo; se debe involucrar a especialistas en iniciativas privadas y gubernamentales y asesorar a la comunidad para salvar especies, proteger ecosistemas, reforestar o devolver la vida a los suelos degradados, entre otras muchas acciones ambientales donde todo ciudadano puede estar involucrado.

 

6. Mejorar la calidad de vida de la sociedad. Como ya habíamos mencionado, sin educación, formal e informal, la calidad de vida se pone anémica. Es decir, tanto en la escuela (sin importar el grado de escolaridad) como en otros espacios de diálogo e intercambio de información, la calidad de vida sostenible debe ser una aspiración legítima para cualquiera, sin importar la clase social.

 

7. Retomar, impulsar y proteger el campo. Sin duda, el paso máximo de México hacia la sustentabilidad reside en el campo. Una práctica milenaria, la fuente de alimento de millones de personas y un sector que enfrenta numerosos retos en cuanto a calidad y apoyo a la industria local. En este contexto, el gobierno mexicano debe implementar medidas de apoyo e impulso a la producción local, es decir, a las comunidades que viven de esta práctica. Por otro lado es primordial hacer énfasis en el consumo responsable, privilegiando los productos locales, artesanales o con el sello Hecho en México, empoderando de esta forma la producción nacional a pequeña y gran escala.

 

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

El mezcal, el tequila y el cacao: alimentos mexicanos que podrían desaparecer junto con las abejas

El desequilibrio ambiental y el radical cambio climático que, según la ONU, será irreversible para el año 2030 si no hacemos nada ahora, puede significar nuestra extinción en el largo plazo. Pero en el corto plazo, esto puede dejarnos sin nuestros alimentos favoritos. Y es que el 80% de las plantas silvestres y el 70% de los cultivos dependen de la polinización y –¡oh, sorpresa!– nuestras principales polinizadoras, las abejas, están muriendo.

En una investigación realizada por científicos de la UNAM se concluyó que alimentos clave en la tradición culinaria mexicana, como el mezcal, el tequila, el cacao, el café, el chile y el frijol están en riesgo de desaparecer. O por lo menos, de escasear severamente en poco tiempo.

Según dijo César Domínguez Pérez-Tejada, director general de Divulgación de la Ciencia, durante la ceremonia de apertura de la exposición Vínculos invisibles. Polinizadores y biodiversidad, en Universum, 236 especies de plantas que nutren a la especie humana dependen de la polinización –realizada por abejas, avispas, mariposas y murciélagos, entre otros– y otras tantas, que se utilizan tanto en la medicina tradicional como en la farmacéutica, también están en riesgo.

El patrimonio culinario y nuestra medicina tradicional están en riesgo.

Esto nos pone a pensar en el riesgo en el que, en todo el mundo, la crisis ambiental está poniendo a la nutrición humana. Y también al peligro inminente de extinción en el que se encuentran decenas de tradiciones culinarias. Y ni hablar de todas las costumbres que rodean a la alimentación. Entre las bebidas que están en riesgo, el café, el tequila y el mezcal son tres que son indispensables para cientos de rituales. La extinción de las abejas será, así, la extinción de muchas de nuestras costumbres. Y, lamentablemente, en México las abejas se están extinguiendo a un ritmo vertiginoso: según investigadores de la UNAM, hemos perdido 1,600 millones de abejas en sólo 4 años.

 

Casos paradigmáticos

¿Tendremos que resignarnos a polinizar a mano? Parece que así será la distópica agricultura del futuro. No obstante, esto no sería nuevo, pues lamentablemente ya ha pasado.

En el suroeste de China, los cultivos de manzana y arroz vivieron una peculiar crisis. Ésta fue consecuencia de una sobredosis de plaguicida sobre los cultivos, lo que no sólo extinguió a las plagas, sino a las abejas. Esto orilló a los campesinos a polinizar ellos mismos cada planta de manera manual, una por una. Esto demuestra que la extinción de abejas, avispas y otros polinizadores podría trastocar la agricultura desde su técnica misma, afectando la productividad y provocando que cada vez haya menos alimentos disponibles. Eso, por supuesto, en caso de que distópicamente se aplicaran a nivel mundial las mismas técnicas improvisadas que se aplicaron en China debido a la negligencia de la industria alimenticia.

Sea como sea, el panorama es desolador, y seguramente implicará que la alimentación como la conocemos cambie radicalmente si no hacemos nada. ¿Quién diría que la crisis ambiental afectaría incluso a nuestro paladar?

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

Estos son los alimentos más y menos buenos para el ambiente según su procedencia

De entre todas las acciones que podemos llevar a cabo cotidianamente para ser más resilientes, cuidar lo que comemos quizá sea la más potente. Ello nos puede beneficiar tanto a nosotros como al medioambiente. Ahora bien, nuestras decisiones al respecto deben ser tomadas a partir de una aproximación integral al problema de la alimentación globalizada.

Porque si bien la globalización ha permitido una compartición de sabores a escalas antes insospechadas, lo cierto es que también supone la separación cada vez más grande entre nosotros y la producción de alimentos. Y aunque es posible cultivar nuestra propia comida, o bien comprar orgánico o local, rara vez toda nuestra dieta entera puede prescindir de comida cuyo origen desconocemos.

Así que, si queremos una resiliencia dietética integral, es muy buena idea que sepamos cuáles industrias contaminan más (las cuales, además, suelen ser las mismas cuyos productos tienen los peores efectos en nuestra salud). En muchos estudios, diversos investigadores se han encargado de averiguar esto, como en uno de la Universidad de Oxford en donde se estudió el impacto ambiental de más de 38,000 granjas y 1,600 procesadores en 119 países, a partir de métricas sobre la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), contaminación ambiental y uso de tierras y recursos naturales.

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Matador Network

Según concluyeron los investigadores, este tipo de estudios demuestran que la mejor opción, tanto para la salud del planeta como para la nuestra, es la dieta basada en plantas. La dieta vegana no sólo reduce los GEI sino también la acidificación global, y es menos violenta para la tierra, además de requerir menos recursos naturales.

Por eso, comer menos carne verdaderamente salva los ecosistemas, y realmente puede ser decisivo si queremos evitar la escasez de agua. Y es que este problema también está relacionado con cuánto ha aumentado el consumo de carne y otros productos de origen animal.

Para saber más sobre el impacto de los alimentos en nuestra salud, podemos hacer una pequeña radiografía de los mismos según algunas categorías, y a partir de ahí organizar nuestras necesidades nutricionales.

 

Alimentos buenos vs alimentos malos: ¿quiénes ganan?

Proteínas

Si bien la carne de res ocupa más territorio y su producción contamina más, otros productos de origen animal, como el queso y el cordero, usan más agua. Aunque también ciertos alimentos de origen vegetal, como los frijoles y las nueces, requieren de mucha agua. Y ni hablar del pescado: la pesca industrial está contaminando los mares, sobre todo debido a la falta de regulación en esta actividad.

Los ganadores proteicos

  • Tofu
  • Huevos
  • Granos

Leche

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Entre la leche de vaca y la de soya, la de soya es la más sustentable, pero en exceso la soya podría no ser buena idea, así que si se consume esta leche vegetal es buena idea no consumirla en otros productos. Además, es de los cultivos que han sido objeto de interés para las transnacionales transgénicas como Monsanto, y cuyas consecuencias para nuestra salud no han quedado claras.

La leche ganadora

Lo mejor es hacer tu propia leche vegetal (por ejemplo, de amaranto), pues sea del producto que sea, estarás evadiendo todos los recursos que se gastan en la producción, incluyendo envases y transporte. La leche coco también es buena opción, pues el cultivo de éste requiere menos pesticidas y demanda en general menos recursos naturales.

 

Productos ricos en almidón

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El arroz es el gran perdedor en esta categoría, lo cual es mala noticia para la mitad de la población, que obtiene de este cultivo la mayoría de sus necesidades calóricas. Esto es porque el arroz utiliza 1/3 de las aguas frescas del planeta al año. La avena y las patatas son una mejor opción, por lo menos frente al arroz. De todas formas el almidón es algo que debemos consumir con moderación, y podemos sacarlo de los alimentos mencionados, además de que hay algunos alimentos cuyo cultivo es menos transgresor para la naturaleza.

Los almidones ganadores

  • Maíz
  • Trigo
  • Centeno
  • Mandioca

Aceites

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Cada vez más se vuelve una idea de sentido común que el aceite de palma es el peor, pues sus consecuencias para el medioambiente son realmente terroríficas (por eso, es clave saber cómo evadirlo). Aunque en este caso ningún aceite resulta ganador, pues el de soya, y también el de olivo, sacaron altos puntajes en las cinco categorías.

Todos estos aceites contienen ingredientes cuya depuración es complicada y costosa. En el caso del aceite de olivo estos deshechos se han vuelto excesivos, y se ha llegado a contaminar cauces de ríos e incluso mares.

 

Vegetales

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En este caso el jitomate es el más contaminante, pues debido a su popularidad se cultiva en zonas no aptas, lo que requiere del uso de mayores recursos. En cambio, otros vegetales necesitan climas menos específicos y de menos cuidados, lo que contribuye a que tengan un menor impacto.

Cultivos ganadores

  • Cebolla
  • Puerros
  • Raíces

 

Frutas

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Para los amantes de las bayas, malas noticias: son las más contaminantes; sólo en el cultivo de manzanas se utiliza más agua. Además, la mayoría de las bayas provienen de Estados Unidos, lo que implica que debemos tomar en cuenta el transporte de esta superfood, y su impacto en la atmósfera.

Las frutas ganadoras

  • Plátanos
  • Cítricos

 

Azúcares

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El azúcar que resulta ganadora por excelencia es la de remolacha, aunque suele producirse en España, lo cual la hace de difícil acceso (y por eso es menos contaminante, pues no se produce en masa). En general, el azúcar no es nada amigable con el ambiente, pues según diversos estudios de World Wildlife Fund, el azúcar podría ser la mayor responsable de la pérdida de biodiversidad en el planeta. Además, para su producción se usan toneladas de pesticidas. Así que lo mejor para el planeta y para ti es no consumir azúcar.

 

Bebidas alcohólicas

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Las bebidas alcoholicas que utilizan azúcar suelen ser las más contaminantes, pues este cultivo, como ya se mencionó, tiene serias repercusiones para el medioambiente; por eso el ron es de las bebidas cuya producción contamina más, al igual que el tequila comercial. Para la producción de whisky y vodka se usan granos, lo cual es un poco menos contaminante, pero aun así se requiere de grandes extensiones de tierra y producción agrícola.

Así que aquí no hay ganadores, pues para producir vino también se utilizan grandes cantidades de agua y tierras, aunque suele haber procesos más artesanales, mismos que también podemos encontrar en otros productos, como el mezcal, que sin duda son la opción ganadora (siempre y cuando los sepamos elegir).

 

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

¿Por qué amar a México a través de experiencias y no lugares?

Alerta una peculiar teoría naturalista que el hombre es el reflejo del ambiente en el que vive. Sea por la estrecha relación de las condiciones meteorológicas con la salud y fisiología, o en tanto que su geografía define ciertos modos culturales de extenderse en el espacio; el hombre puede ser el clima y el territorio que habita en la medida en que se funde con ellos.

Resulta interesante conectar esta concepción con México y sus mexicanos: un México donde los climas son distintos y dispersos, y donde la cantidad de escenarios discrepantes contrastan la belleza de una diversidad biológica y cultural que en esencia es innata. Desde la más límpida geografía de sus desiertos y la espesura de un valioso bosque mesófilo, hasta los fortísimos vientos que cruzan ambas superficies; las incontables veces que la lluvia se apropia del territorio y le vuelven tropical por excelencia; un territorio que se sabe abrazado por una extensa cordillera de montañas, muchas de ellas de esencia sulfurea. Así se describiría a grandes rasgos también el mexicano.

Reconocer, por consecuente, que en México las experiencias las protagonizan no solo los espacios, sino la leyenda, la ofrenda, los lenguajes y las muchas máscaras del mestizaje –tan rico en formas étnicas como en mezclas cuasi-occidentales–. Que los mexicanos somos nuestro lugar, en la medida en que rendimos culto a los bellísimos procesos de la naturaleza (y damos gracias en miles de formas y tradiciones populares), a veces de manera inconsciente, y descubrir que las bases de toda filosofía antigua mexicana –la del México profundo–, se sujetan de fenómenos psico-climáticos de corte mágico, porque “las causas iniciales [de todo aprendizaje] están en el ambiente y permanecen allí” (Skinner).

Partiendo desde este umbral es fácil conectar con la idea de que México es, más allá de un destino turístico para contemplar, una suerte de anima difusa que no se ve, pero se vive y experimenta distinto en cada paisaje mexicano y en cada psique según su nacionalidad.

Encaminándonos a la franca premisa que defendemos en el título de este texto –¿Por qué amar a México a través de experiencias y no lugares?– las razones por las que se reconoce a México no son del todo geográficas o folclóricas (entendiendo esta palabra como lo comunitario, cultural e incluso teológico). Éstas comparten lugar también con el espectro axiológico; con el anímico, el metafórico, el cosmogónico, el onírico, el ritualista, el caótico y el sensible también, pero sobre todo con el axiológico. Aquello es fundamentalmente su riqueza.

Como bien evidenció alguna vez Carl Lumholtz, etnógrafo y explorador noruego, en su libro México desconocido, nuestro territorio ofrece irrevocables tesoros esencialmente en su comunidad y sus valores. En esas gentes que, permeadas de una gentileza asombrosa, nos comparten sus secretos de cultura cada vez que visitamos un rincón de México: “Encuentro a los mexicanos más corteses que ninguna otra nación de aquellas con que he estado en contacto”, decía, y añade:

Todo el que viaje a dicho país bien recomendado, y se porte como un caballero, puede estar bien seguro de quedar agradablemente sorprendido de la hospitalidad y solicitud de todos, altos y bajos, y de que no es una vana frase de cortesía la empleada por el mexicano que “pone su casa à la disposición de Ud.”

      Guanajuato es una ciudad con tantos detalles como historias.

Así como el prestigiado Lumholtz destacó esta notable virtud de la tierra mexicana, autores como Antonin Artaud, Jack Kerouac o el admirable Fernando Benitez, evidenciaron en sus diarios de viaje esas otras riquezas que subsisten en México, y que solo el sensible será capaz de aprender de ellas, una vez montado en su travesía por México:

“Centro del opio del Nuevo Mundo, comí tortillas con carne en la selva, en cabañas de palos a la africana, con cerdos frotándose contra mis piernas; bebí pulque puro de un cubo, recién traído del campo, de la planta, sin fermentar, la leche pura de pulque te hace reír, es la mejor bebida del mundo. Comí frutas desconocidas, erenos, mangos, de todas clases. En la parte trasera del autobús, mientras bebíamos mezcal, canté bop para los cantantes mexicanos que sentían curiosidad por saber cómo sonaba; canté Scrapple from the Apple e Israel de Miles Davis”, escribió en una carta Jack Kerouac a William Burroughs, cuando pasó por Culiacán.

En otro momento, escribía Antonin Artaud, a propósito de su viaje a la Sierra Tarahumara, que:

“La cultura racionalista de Europa ha fracasado y he venido a la tierra de México para buscar las bases de una cultura mágica que aún puede manar de las fuerzas del suelo indio… La mitología de México es una mitología abierta. Y México, el de ayer y el de hoy, posee también fuerzas abiertas. No es necesario indagar demasiado sobre un paisaje de México para sentir todo lo que sale de él. Es el único lugar del mundo que nos propone una vida oculta, y la propone en la superficie de la vida.”

Tomando en cuenta estas nobles razones quizá tu próximo viaje a través de México te regale otra perspectiva. Una perspectiva, sin duda, dotada de valores de cultura.

mas de mx collage jaen

*Imágenes: 1) Rosa Merman – flickr / Creative Commons; 2) Israel Gutiérrez; 3) flickr – Creative Commons; 4) Archivo Más de Mx; 5) Collage de Jaen Madrid

 

Esta nota fue originalmente publicada en masdemexico.com