Los nuevos alimentos en la canasta básica mexicana: por una evolución de la alimentación

México tiene un increíble legado desde su tierra: una alimentación insuperable; muy saludable. El campo mexicano ha sido generoso desde hace milenios. Incluso en la antigüedad, cualquiera podía sobrevivir a base de alimentos altamente beneficiosos como el maíz, el chile y los nopales, a lo cual hay que sumar el placer de comerlos de miles de deliciosas formas. Nombrar estos alimentos, tan atractivamente culturales como necesarios en una dieta equilibrada, hace pensar lo obvio:

Es urgente que México recupere su educación alimentaria.

Sí, esa con la que este país se nutrió y creció a lo largo de los siglos.

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lacritica.org

La forma como nos alimentamos depende de la confluencia de muchos factores; entre ellos están las tradiciones del país que habitamos. Pero si los legados culinarios no se cuidan, y los ingredientes ancestrales no se promueven, la dieta de una nación entera puede ir degradándose paulatinamente. Este ha sido el caso de México, que durante décadas ha experimentado una colonización alimentaria, fruto principalmente de la empresa privada.

Esta nueva alimentación empaquetada nos ha posicionado entre los países con más casos de obesidad y diabetes, e inclusive nos ha orillado, ideológicamente, a olvidar el campo (y todo lo que implica esta problemática).

Sí, la alimentación mexicana actual no es la mejor de todas, pero sin duda retomar esos valores culinarios de nuestra cultura antigua nos puede ayudar a evolucionar nuestros hábitos, estilo de vida y por supuesto, nuestra salud y bienestar colectivo.

Por todo lo anterior,  hoy queremos celebrar en Ecoosfera que la nueva canasta básica ha incluido alimentos más saludables y algunos más mexicanos.

El gobierno de México acaba de agregar 17 nuevos productos a la canasta básica para zonas de alta marginalidad, la cual incluirá importantes cultivos que sin duda evolucionarán la alimentación en México.

Los 17 nuevos productos en esta canasta básica son:

  • Carne de res
  • Carne de pollo
  • Carne de cerdo
  • Pan
  • Huevo fresco
  • Pescado seco
  • Agua purificada para leche en polvo
  • Deshidratado de Jamaica, tamarindo y horchata
  • Complementos alimenticios
  • Garbanzos
  • Chícharos
  • Gelatina
  • Frutas y verduras
  • Cacahuate
  • Ajonjolí
  • Amaranto
  • Chía

¿De qué productos ya constaba esta canasta?

  • Maíz
  • Sal de mesa
  • Frijol
  • Avena
  • Arroz
  • Pasta para sopa
  • Azúcar estándar
  • Harina de trigo
  • Harina de maíz
  • Chocolate en polvo
  • Aceite vegetal comestible
  • Galletas Marías y de animalitos
  • Atún
  • Jabón de lavandería
  • Sardina
  • Jabón de tocador
  • Leche en polvo
  • Papel higiénico
  • Chiles enlatados
  • Detergente en polvo
  • Café soluble
  • Crema dental

Los 3 cultivos clave de la nueva canasta básica

Si bien se agregaron tres nuevos tipos de carne a esta canasta básica –lo cual no es tan buena noticia para el planeta–, lo cierto es que muchos de los nuevos alimentos en ella son una fuente de proteína vegetal, y podrían ayudar a transformar radicalmente la forma en la que nos alimentamos. Te decimos por qué.

 

Amaranto

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Desde hace años, el amaranto ha sido alimento de astronautas, siendo cultivado en el espacio. Según la ONU, es una de las mayores fuentes de proteína de origen vegetal, e indudablemente ha sido clave tanto para el aporte nutricional de generaciones enteras como en la creación de soberanía alimentaria en decenas de países del continente. Por eso, en octubre de 2018 se realizó en Puebla el Primer Congreso Mundial del Amaranto, a partir de lo cual se discutió la importancia estratégica de este cultivo, así como la necesidad de revalorizar la vida campesina y lo que significa para nosotros.

 

Ajonjolí

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El ajonjolí es otra fuente de proteína, pero también es un potente antioxidante debido a sus altos niveles de fitoesteroles. Además, es ampliamente producido en México, lo que beneficiará a muchos pequeños y medianos productores de estados como Guerrero y Oaxaca –cuyos mayores clientes son, por ahora, algunas marcas de shampoo–.

 

Chía

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Pocos lo saben, pero este cultivo era muy apreciado por las culturas prehispánicas. En los últimos tiempos ha cobrado relevancia, ya que su potencia nutricional es enorme. La chía contiene altísimos niveles de omega 3, hierro, fibra y proteína. Por eso la chía se usa, entre otras cosas, para mantener el peso correcto, ya que además proporciona saciedad. Y es muy fácil de incluir en una gran variedad de platillos.

 

Y por supuesto, las frutas y las verduras…

Sin duda, la alimentación en México evolucionará…

Que estos cultivos ancestrales hayan sido agregados a la canasta básica –la cual distribuirán las tiendas de la Seguridad Alimentaria Mexicana–, no sólo es una forma de resguardar nuestras tradiciones y nuestro patrimonio alimenticio. También es una forma de ampliar la conciencia colectiva sobre nutrición y promover nuevos y mejores hábitos.

Además, incluir cultivos como el amaranto puede ayudar a promover una ruralidad moderna, la cual haga atractiva la vida campesina para las nuevas generaciones en México. Esto, de acuerdo con la ONU, es clave para un futuro sustentable. Y no sólo en nuestro país, sino en el mundo.

Pero queda pendiente que esta ampliación alcance también a la canasta básica del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta canasta consta de 82 productos y es realizada a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. No incluye amaranto, chía ni ajonjolí, lo cual demuestra que la mayoría de la población no consume estos superalimentos (y eso debe cambiar).

 

* Imágenes: 1) Puente México; 2, 3) CC; 4) Flickr treehouse1977

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

7 claves para que México sea un país sustentable

Para que México sea un país sostenible es necesario un esfuerzo conjunto. El desarrollo sustentable no sólo abarca el concepto amplio de desarrollo respetuoso con el medio ambiente, sino que también se centra en el desarrollo socialmente justo. Una sociedad más justa se puede alcanzar contribuyendo desde formas individuales, y exigiendo de las instituciones acción y conciencia en este rubro.

Nuestro país es una región megadiversa. Según el Environmental Performance Reviews de la OECD, “se estima que en México se encuentra representado el 12% de la diversidad terrestre del planeta. Ocupa el primer lugar en el mundo en riqueza de reptiles, el segundo en mamíferos y el cuarto en anfibios y plantas”. ¿No crees que vale la pena preservar tan importante patrimonio? Podemos hacerlo aprendiendo más sobre sustentabilidad, y la educación formal e informal es un fuerte catalizador.

desarrollo sustentable

El bienestar de futuras generaciones

El concepto de desarrollo sustentable (o sostenible) remite al propósito de mejorar los modelos de producción, a modo de satisfacer las necesidades actuales, sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras debido a un manejo inadecuado o irresponsable de los recursos existentes. Los objetivos que comentó el director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, para que México tenga un desarrollo sostenible, son:

Acrecentar el bajo uso de energías renovables, romper con el alto nivel de desempleo, superar el poco uso de Internet y combatir la alta inseguridad que impera en el país; además de lograr algunas de las metas establecidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre las que se encuentran: ganar el combate a la obesidad, aminorar la alta desigualdad e incrementar la investigación.

Así, para asegurar el bienestar de futuras generaciones es necesario hacer elecciones más conscientes desde ahora, atender nuestro presente.

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El desarrollo sostenible es un compromiso que tanto los países avanzados como los rezagados consideran prioritario. A continuación puedes ver una lista sucinta de las claves para que México sea un país sustentable junto con las demás naciones:

 

1. Uso responsable y eficiente de recursos, principalmente el agua. A veces parecen obviedades, pero no está de más recordar que el agua es vital y que el tratamiento de aguas negras es fundamental para proteger ríos y mares, así como para el campo y la salud pública en las ciudades. En este rubro, la capital mexicana es un ejemplo de descuido y uso desmesurado del agua, dejando de lado que se trata de una urbe que consume este líquido desde otras regiones aledañas (como es el caso de la cuenca Amanalco y el Valle de Toluca), donde muchas otras localidades no cuentan con la cantidad básica de agua. Este es, sin duda, uno de los problemas más graves en México y a nivel mundial. Al país le urge tomar medidas inmediatas, tanto para hacer conciencia en la población como para emitir soluciones sostenibles a la escasez de agua, por ejemplo, con el uso de nuevas tecnologías que captan el agua de lluvia.

Por otro lado, es bien sabido que la empresa privada lidera el mayor consumo y contaminación de agua en el país. En este contexto, el gobierno mexicano debe emitir medidas contundentes y coercitivas para detener el problema, y no permitir que las transnacionales acaparen este recurso natural que pertenece a la población.

 

2. Uso de energías verdes y tecnologías limpias. Para reparar los daños que causa la contaminación, las tecnologías limpias deben incorporarse y ser asequibles para más y más habitantes. La energía solar, eólica, e incluso la energía nuclear bajo altos estándares de supervisión, pueden ser una alternativa a los combustibles fósiles. El gobierno mexicano debe priorizar el uso de energías limpias en el sector público, y exigir a la empresa privada que reduzca su impacto ambiental al mínimo con el uso de tecnologías inteligentes, así como verificar que se hagan efectivos los bonos verdes. La empresa privada es uno de los agentes mas contaminantes de los ecosistemas en México; urge priorizar su revisión y adecuación hacia un futuro sostenible.

 

3. Protección de comunidades regionales y de la biodiversidad. El cambio climático impone retos para preservar tanto el patrimonio natural como humano de algunas culturas indígenas, quienes muchas veces viven de la agricultura y los bosques, y al alterarse los ecosistemas o estar más vulnerables a desastres naturales, su subsistencia se ve afectada. Por otro lado, son las etnias indígenas y las comunidades locales quienes, en su mayoría, preservan la biodiversidad de su territorio, con cuidados ancestrales o técnicas innovadoras y sustentables en conjunto con las autoridades locales. A México le toca reforzar estas prácticas sostenibles que están liderando las localidades, haciendo uso de las leyes correspondientes para beneficiar a estos grupos.

 

4. Reciclaje. Hace falta darle un mayor peso a la separación de basura y el reciclaje, pero sobre todo hace falta fabricar más cultura en torno al tema. Reutilizar materiales de uso masivo (plástico, cartón, fibras sintéticas, etc.) es fundamental para la sustentabilidad. Clasificar los residuos y restringir el consumo de productos no biodegradables es algo en lo que todos podemos contribuir. En el caso de la Ciudad de México, grandes cantidades de basura se infiltran por las redes del alcantarillado, provocando masivas inundaciones. En las costas, existen muchas playas cuyos tóxicos por contaminación de basura son altos, sin mencionar que la cantidad de plástico que inunda los océanos podría llegar a ser mayor que el número de peces para el año 2050. Las consecuencias van desde riesgo de especies en extinción hasta intoxicación humana por consumo de animales marinos.

 

5. Reparación de daños al medio ambiente. No basta con pensar a futuro. Resarcir y reparar los daños en algunos hábitats aún es posible, al igual que rescatar y proteger especies animales, así como plantas. Para ello el rigor científico es definitivo; se debe involucrar a especialistas en iniciativas privadas y gubernamentales y asesorar a la comunidad para salvar especies, proteger ecosistemas, reforestar o devolver la vida a los suelos degradados, entre otras muchas acciones ambientales donde todo ciudadano puede estar involucrado.

 

6. Mejorar la calidad de vida de la sociedad. Como ya habíamos mencionado, sin educación, formal e informal, la calidad de vida se pone anémica. Es decir, tanto en la escuela (sin importar el grado de escolaridad) como en otros espacios de diálogo e intercambio de información, la calidad de vida sostenible debe ser una aspiración legítima para cualquiera, sin importar la clase social.

 

7. Retomar, impulsar y proteger el campo. Sin duda, el paso máximo de México hacia la sustentabilidad reside en el campo. Una práctica milenaria, la fuente de alimento de millones de personas y un sector que enfrenta numerosos retos en cuanto a calidad y apoyo a la industria local. En este contexto, el gobierno mexicano debe implementar medidas de apoyo e impulso a la producción local, es decir, a las comunidades que viven de esta práctica. Por otro lado es primordial hacer énfasis en el consumo responsable, privilegiando los productos locales, artesanales o con el sello Hecho en México, empoderando de esta forma la producción nacional a pequeña y gran escala.

 

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

El mezcal, el tequila y el cacao: alimentos mexicanos que podrían desaparecer junto con las abejas

El desequilibrio ambiental y el radical cambio climático que, según la ONU, será irreversible para el año 2030 si no hacemos nada ahora, puede significar nuestra extinción en el largo plazo. Pero en el corto plazo, esto puede dejarnos sin nuestros alimentos favoritos. Y es que el 80% de las plantas silvestres y el 70% de los cultivos dependen de la polinización y –¡oh, sorpresa!– nuestras principales polinizadoras, las abejas, están muriendo.

En una investigación realizada por científicos de la UNAM se concluyó que alimentos clave en la tradición culinaria mexicana, como el mezcal, el tequila, el cacao, el café, el chile y el frijol están en riesgo de desaparecer. O por lo menos, de escasear severamente en poco tiempo.

Según dijo César Domínguez Pérez-Tejada, director general de Divulgación de la Ciencia, durante la ceremonia de apertura de la exposición Vínculos invisibles. Polinizadores y biodiversidad, en Universum, 236 especies de plantas que nutren a la especie humana dependen de la polinización –realizada por abejas, avispas, mariposas y murciélagos, entre otros– y otras tantas, que se utilizan tanto en la medicina tradicional como en la farmacéutica, también están en riesgo.

El patrimonio culinario y nuestra medicina tradicional están en riesgo.

Esto nos pone a pensar en el riesgo en el que, en todo el mundo, la crisis ambiental está poniendo a la nutrición humana. Y también al peligro inminente de extinción en el que se encuentran decenas de tradiciones culinarias. Y ni hablar de todas las costumbres que rodean a la alimentación. Entre las bebidas que están en riesgo, el café, el tequila y el mezcal son tres que son indispensables para cientos de rituales. La extinción de las abejas será, así, la extinción de muchas de nuestras costumbres. Y, lamentablemente, en México las abejas se están extinguiendo a un ritmo vertiginoso: según investigadores de la UNAM, hemos perdido 1,600 millones de abejas en sólo 4 años.

 

Casos paradigmáticos

¿Tendremos que resignarnos a polinizar a mano? Parece que así será la distópica agricultura del futuro. No obstante, esto no sería nuevo, pues lamentablemente ya ha pasado.

En el suroeste de China, los cultivos de manzana y arroz vivieron una peculiar crisis. Ésta fue consecuencia de una sobredosis de plaguicida sobre los cultivos, lo que no sólo extinguió a las plagas, sino a las abejas. Esto orilló a los campesinos a polinizar ellos mismos cada planta de manera manual, una por una. Esto demuestra que la extinción de abejas, avispas y otros polinizadores podría trastocar la agricultura desde su técnica misma, afectando la productividad y provocando que cada vez haya menos alimentos disponibles. Eso, por supuesto, en caso de que distópicamente se aplicaran a nivel mundial las mismas técnicas improvisadas que se aplicaron en China debido a la negligencia de la industria alimenticia.

Sea como sea, el panorama es desolador, y seguramente implicará que la alimentación como la conocemos cambie radicalmente si no hacemos nada. ¿Quién diría que la crisis ambiental afectaría incluso a nuestro paladar?

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

Estos son los alimentos más y menos buenos para el ambiente según su procedencia

De entre todas las acciones que podemos llevar a cabo cotidianamente para ser más resilientes, cuidar lo que comemos quizá sea la más potente. Ello nos puede beneficiar tanto a nosotros como al medioambiente. Ahora bien, nuestras decisiones al respecto deben ser tomadas a partir de una aproximación integral al problema de la alimentación globalizada.

Porque si bien la globalización ha permitido una compartición de sabores a escalas antes insospechadas, lo cierto es que también supone la separación cada vez más grande entre nosotros y la producción de alimentos. Y aunque es posible cultivar nuestra propia comida, o bien comprar orgánico o local, rara vez toda nuestra dieta entera puede prescindir de comida cuyo origen desconocemos.

Así que, si queremos una resiliencia dietética integral, es muy buena idea que sepamos cuáles industrias contaminan más (las cuales, además, suelen ser las mismas cuyos productos tienen los peores efectos en nuestra salud). En muchos estudios, diversos investigadores se han encargado de averiguar esto, como en uno de la Universidad de Oxford en donde se estudió el impacto ambiental de más de 38,000 granjas y 1,600 procesadores en 119 países, a partir de métricas sobre la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), contaminación ambiental y uso de tierras y recursos naturales.

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Matador Network

Según concluyeron los investigadores, este tipo de estudios demuestran que la mejor opción, tanto para la salud del planeta como para la nuestra, es la dieta basada en plantas. La dieta vegana no sólo reduce los GEI sino también la acidificación global, y es menos violenta para la tierra, además de requerir menos recursos naturales.

Por eso, comer menos carne verdaderamente salva los ecosistemas, y realmente puede ser decisivo si queremos evitar la escasez de agua. Y es que este problema también está relacionado con cuánto ha aumentado el consumo de carne y otros productos de origen animal.

Para saber más sobre el impacto de los alimentos en nuestra salud, podemos hacer una pequeña radiografía de los mismos según algunas categorías, y a partir de ahí organizar nuestras necesidades nutricionales.

 

Alimentos buenos vs alimentos malos: ¿quiénes ganan?

Proteínas

Si bien la carne de res ocupa más territorio y su producción contamina más, otros productos de origen animal, como el queso y el cordero, usan más agua. Aunque también ciertos alimentos de origen vegetal, como los frijoles y las nueces, requieren de mucha agua. Y ni hablar del pescado: la pesca industrial está contaminando los mares, sobre todo debido a la falta de regulación en esta actividad.

Los ganadores proteicos

  • Tofu
  • Huevos
  • Granos

Leche

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Entre la leche de vaca y la de soya, la de soya es la más sustentable, pero en exceso la soya podría no ser buena idea, así que si se consume esta leche vegetal es buena idea no consumirla en otros productos. Además, es de los cultivos que han sido objeto de interés para las transnacionales transgénicas como Monsanto, y cuyas consecuencias para nuestra salud no han quedado claras.

La leche ganadora

Lo mejor es hacer tu propia leche vegetal (por ejemplo, de amaranto), pues sea del producto que sea, estarás evadiendo todos los recursos que se gastan en la producción, incluyendo envases y transporte. La leche coco también es buena opción, pues el cultivo de éste requiere menos pesticidas y demanda en general menos recursos naturales.

 

Productos ricos en almidón

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El arroz es el gran perdedor en esta categoría, lo cual es mala noticia para la mitad de la población, que obtiene de este cultivo la mayoría de sus necesidades calóricas. Esto es porque el arroz utiliza 1/3 de las aguas frescas del planeta al año. La avena y las patatas son una mejor opción, por lo menos frente al arroz. De todas formas el almidón es algo que debemos consumir con moderación, y podemos sacarlo de los alimentos mencionados, además de que hay algunos alimentos cuyo cultivo es menos transgresor para la naturaleza.

Los almidones ganadores

  • Maíz
  • Trigo
  • Centeno
  • Mandioca

Aceites

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Cada vez más se vuelve una idea de sentido común que el aceite de palma es el peor, pues sus consecuencias para el medioambiente son realmente terroríficas (por eso, es clave saber cómo evadirlo). Aunque en este caso ningún aceite resulta ganador, pues el de soya, y también el de olivo, sacaron altos puntajes en las cinco categorías.

Todos estos aceites contienen ingredientes cuya depuración es complicada y costosa. En el caso del aceite de olivo estos deshechos se han vuelto excesivos, y se ha llegado a contaminar cauces de ríos e incluso mares.

 

Vegetales

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En este caso el jitomate es el más contaminante, pues debido a su popularidad se cultiva en zonas no aptas, lo que requiere del uso de mayores recursos. En cambio, otros vegetales necesitan climas menos específicos y de menos cuidados, lo que contribuye a que tengan un menor impacto.

Cultivos ganadores

  • Cebolla
  • Puerros
  • Raíces

 

Frutas

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Para los amantes de las bayas, malas noticias: son las más contaminantes; sólo en el cultivo de manzanas se utiliza más agua. Además, la mayoría de las bayas provienen de Estados Unidos, lo que implica que debemos tomar en cuenta el transporte de esta superfood, y su impacto en la atmósfera.

Las frutas ganadoras

  • Plátanos
  • Cítricos

 

Azúcares

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El azúcar que resulta ganadora por excelencia es la de remolacha, aunque suele producirse en España, lo cual la hace de difícil acceso (y por eso es menos contaminante, pues no se produce en masa). En general, el azúcar no es nada amigable con el ambiente, pues según diversos estudios de World Wildlife Fund, el azúcar podría ser la mayor responsable de la pérdida de biodiversidad en el planeta. Además, para su producción se usan toneladas de pesticidas. Así que lo mejor para el planeta y para ti es no consumir azúcar.

 

Bebidas alcohólicas

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Las bebidas alcoholicas que utilizan azúcar suelen ser las más contaminantes, pues este cultivo, como ya se mencionó, tiene serias repercusiones para el medioambiente; por eso el ron es de las bebidas cuya producción contamina más, al igual que el tequila comercial. Para la producción de whisky y vodka se usan granos, lo cual es un poco menos contaminante, pero aun así se requiere de grandes extensiones de tierra y producción agrícola.

Así que aquí no hay ganadores, pues para producir vino también se utilizan grandes cantidades de agua y tierras, aunque suele haber procesos más artesanales, mismos que también podemos encontrar en otros productos, como el mezcal, que sin duda son la opción ganadora (siempre y cuando los sepamos elegir).

 

 

Esta nota fue originalmente publicada en ecoosfera.com

¿Por qué amar a México a través de experiencias y no lugares?

Alerta una peculiar teoría naturalista que el hombre es el reflejo del ambiente en el que vive. Sea por la estrecha relación de las condiciones meteorológicas con la salud y fisiología, o en tanto que su geografía define ciertos modos culturales de extenderse en el espacio; el hombre puede ser el clima y el territorio que habita en la medida en que se funde con ellos.

Resulta interesante conectar esta concepción con México y sus mexicanos: un México donde los climas son distintos y dispersos, y donde la cantidad de escenarios discrepantes contrastan la belleza de una diversidad biológica y cultural que en esencia es innata. Desde la más límpida geografía de sus desiertos y la espesura de un valioso bosque mesófilo, hasta los fortísimos vientos que cruzan ambas superficies; las incontables veces que la lluvia se apropia del territorio y le vuelven tropical por excelencia; un territorio que se sabe abrazado por una extensa cordillera de montañas, muchas de ellas de esencia sulfurea. Así se describiría a grandes rasgos también el mexicano.

Reconocer, por consecuente, que en México las experiencias las protagonizan no solo los espacios, sino la leyenda, la ofrenda, los lenguajes y las muchas máscaras del mestizaje –tan rico en formas étnicas como en mezclas cuasi-occidentales–. Que los mexicanos somos nuestro lugar, en la medida en que rendimos culto a los bellísimos procesos de la naturaleza (y damos gracias en miles de formas y tradiciones populares), a veces de manera inconsciente, y descubrir que las bases de toda filosofía antigua mexicana –la del México profundo–, se sujetan de fenómenos psico-climáticos de corte mágico, porque “las causas iniciales [de todo aprendizaje] están en el ambiente y permanecen allí” (Skinner).

Partiendo desde este umbral es fácil conectar con la idea de que México es, más allá de un destino turístico para contemplar, una suerte de anima difusa que no se ve, pero se vive y experimenta distinto en cada paisaje mexicano y en cada psique según su nacionalidad.

Encaminándonos a la franca premisa que defendemos en el título de este texto –¿Por qué amar a México a través de experiencias y no lugares?– las razones por las que se reconoce a México no son del todo geográficas o folclóricas (entendiendo esta palabra como lo comunitario, cultural e incluso teológico). Éstas comparten lugar también con el espectro axiológico; con el anímico, el metafórico, el cosmogónico, el onírico, el ritualista, el caótico y el sensible también, pero sobre todo con el axiológico. Aquello es fundamentalmente su riqueza.

Como bien evidenció alguna vez Carl Lumholtz, etnógrafo y explorador noruego, en su libro México desconocido, nuestro territorio ofrece irrevocables tesoros esencialmente en su comunidad y sus valores. En esas gentes que, permeadas de una gentileza asombrosa, nos comparten sus secretos de cultura cada vez que visitamos un rincón de México: “Encuentro a los mexicanos más corteses que ninguna otra nación de aquellas con que he estado en contacto”, decía, y añade:

Todo el que viaje a dicho país bien recomendado, y se porte como un caballero, puede estar bien seguro de quedar agradablemente sorprendido de la hospitalidad y solicitud de todos, altos y bajos, y de que no es una vana frase de cortesía la empleada por el mexicano que “pone su casa à la disposición de Ud.”

      Guanajuato es una ciudad con tantos detalles como historias.

Así como el prestigiado Lumholtz destacó esta notable virtud de la tierra mexicana, autores como Antonin Artaud, Jack Kerouac o el admirable Fernando Benitez, evidenciaron en sus diarios de viaje esas otras riquezas que subsisten en México, y que solo el sensible será capaz de aprender de ellas, una vez montado en su travesía por México:

“Centro del opio del Nuevo Mundo, comí tortillas con carne en la selva, en cabañas de palos a la africana, con cerdos frotándose contra mis piernas; bebí pulque puro de un cubo, recién traído del campo, de la planta, sin fermentar, la leche pura de pulque te hace reír, es la mejor bebida del mundo. Comí frutas desconocidas, erenos, mangos, de todas clases. En la parte trasera del autobús, mientras bebíamos mezcal, canté bop para los cantantes mexicanos que sentían curiosidad por saber cómo sonaba; canté Scrapple from the Apple e Israel de Miles Davis”, escribió en una carta Jack Kerouac a William Burroughs, cuando pasó por Culiacán.

En otro momento, escribía Antonin Artaud, a propósito de su viaje a la Sierra Tarahumara, que:

“La cultura racionalista de Europa ha fracasado y he venido a la tierra de México para buscar las bases de una cultura mágica que aún puede manar de las fuerzas del suelo indio… La mitología de México es una mitología abierta. Y México, el de ayer y el de hoy, posee también fuerzas abiertas. No es necesario indagar demasiado sobre un paisaje de México para sentir todo lo que sale de él. Es el único lugar del mundo que nos propone una vida oculta, y la propone en la superficie de la vida.”

Tomando en cuenta estas nobles razones quizá tu próximo viaje a través de México te regale otra perspectiva. Una perspectiva, sin duda, dotada de valores de cultura.

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*Imágenes: 1) Rosa Merman – flickr / Creative Commons; 2) Israel Gutiérrez; 3) flickr – Creative Commons; 4) Archivo Más de Mx; 5) Collage de Jaen Madrid

 

Esta nota fue originalmente publicada en masdemexico.com

Hacer chocolate en México: un acto de resistencia (VIDEO)

Consumir chocolate solía ser un acto espiritual. Y, a veces nos olvidamos de que “lo espiritual” se refiere a la sustancia de las cosas. Menos parecido a un “desanclarse” de la materia, practicar lo espiritual es buscar “lo sustancial”. Esto se traduce, en el acto, a experimentar las cosas profundamente con el cuerpo. Un sujeto espiritual, en ese sentido, podría ser aquel que se deja poseer por la vivencia que le está aconteciendo. Dejarse, incluso, desbordar por ella y corromper sus propios límites al hacerlo.

El cacao se consumía así. La preparación de bebidas con los granos era un ritual y el árbol era sagrado. Mayas, aztecas y otros tantos permitían que la bebida produjera un efecto alquímico en sus cuerpos; porque sólo por la fantástica sensación que les dejaba después de tomarla, tenían certeza de su magia. Sabemos ya que el cacao tiene beneficios importantes para la salud (aunque no lo consumas concentrado en lo espiritual); particularmente que incentiva el flujo sanguíneo.

Pero, aunque parezca increíble, el chocolate mexicano está desapareciendo. Y tal vez sea porque lo hemos dado por sentado; lo hemos relegado a una historia antigua y muy lejos estamos de recibirlo o imaginarlo como un elemento sagrado. Pero aún hay guardianes del cacao.

“An Act of Resistance” (Mirra Fine, Daniel Klein) es un corto documental que nos sumerge en este panorama. Nos presenta a un chocolatero mexicano, que –resistente, pero con un poco de tristeza– cuenta que la producción en este país ha decaído considerablemente. Se lo atribuye a que los jóvenes herederos de la siembra de cacao, no se quieren dedicar a la agricultura, pues esta representa pobreza. Y esto no es una suposición arbitraria, la vida en el campo y sus productos han perdido valor; pero, en gran medida, es porque se los hemos arrebatado. Por otro lado, una mujer dedicada al cultivo del cacao, nos relata su estrecha relación con los árboles. Les profesa un cariño profundo y les habla. Con una mirada perdida –como si fuera la última– se despide,  advirtiendoles que, cuando ella los deje, “los cacaoitos” también dejarán este mundo.

Pero podríamos experimentarlo de nuevo desde lo espiritual. Dejarnos permear por la experiencia del chocolate mexicano. Dulce o amargo, definitivamente su sabor nos emociona. Pero podríamos permitir que nos desborde. Al chocolate mexicano hay que volver a encontrarlo; comerlo; darle lugar en recetas contemporáneas; probar por primera vez su cara ancestral. Si le devolvemos su valor, tal vez no tengamos que dejarlo ir.

Cuando el documental termina y ya estamos desprevenidos, nos arroja una cita del escritor Ernest Hemingway: “El mundo los rompe a todos y, después, algunos son fuertes en los lugares rotos.” México, sin duda un lugar fragmentado, logra reconciliar sus piezas dejándose atravesar por las raíces de sus creencias sagradas. En otras palabras, tal vez más humildes: a casi todos nos encanta el chocolate; para mantenerlo vivo, sólo hay que seguir disfrutándolo.

 

 

Esta nota fue originalmente publicada en masdemexico.com

7 simples sugerencias para proteger y fortalecer a México

Hoy México enfrenta una encrucijada fundamental. Con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, así como diversas circunstancias sociales y económicas, pareciera que más allá de la amenaza “Trumpiana” en realidad nos encontramos ante una oportunidad inmejorable para cerrar filas, repensarnos como mexicanos y unirnos.

En caso de lograrlo, de ser capaces de actuar de forma coordinada, empática y apostando por el bienestar compartido, México podría salir de esta coyuntura más fortalecido y mejor parado que nunca. A continuación de compartimos siete recursos que tenemos todos a la mano y que podrían ayudar mucho a aprovechar esta oportunidad histórica.

¿Contamos contigo?

Para la soberanía alimentaria

México es de algún modo el inventor del maíz. Por milenios los indígenas pudieron mantenerse sanos solo con la triada frijol, calabaza y maíz en gran parte por su invento de la nixtamalización (una mezcla de cal con maíz para hacer masa) que potencia las propiedades del maíz. Asegúrate que las tortillas que compras sean de maíz nixtamalizado, mexicano, y no de harina de maíz importada (la cual, por cierto, suele ser transgénica). Puedes ayudar a salvar el maíz también apoyando campañas como esta y en general, el consumo de productos cultivados o producidos en México, ayudará a fortalecer la economía interna y a promover la soberanía alimentaria.

Para la economía

Compra productos locales, sobre todo en tianguis, mercados y tiendas de la esquina comunes (aquí encontrarás un directorio de tianguis y mercados orgánicos de México). Recordemos que mientras más local compres, se suele estar más lejos de los transgénicos, por ejemplo, y apoyas a pequeños productores. Localiza cooperativas de todo el país donde los campesinos venden sus productos certificados, de manera sustentable y sin pagar a intermediarios, y en general privilegia los productos mexicanos a la hora de decidir tus compras. También, en este plataforma digital puedes hallar productos de hasta 70 mil marcas nacionales.

Apoya una causa

Aunque puede resultar ridículo, en ocasiones, solo hasta que pasa un fenómeno como este tipo nos decidimos a hacer comunidad. En México la ciudadanía es aún deficiente, muy pocas personas están involucradas en alguna causa comunitaria. Como dice Kumamoto, identifica tu pasión (música, deporte, etc.,) y únete a algún esfuerzo colectivo por mejorar este rubro.

En lo social

No discrimines, sé amable y practica el civismo, . Si tienes contacto con algún migrante no lo juzgues y si puedes ayúdalo, recuerda que así como los mexicanos van a Estados Unidos (la mayoría por necesidad) estas personas solo están buscando una vida mejor, algo que probablemente tú harías si estuvieras en su situación.

Infórmate sobre el México actual

Más allá de nacionalismos anacrónicos es importante conocer sobre el talento de las personas de tu propia nacionalidad, incluso como cultura general. Ello genera un cierto sentido de pertenencia, que, aunque no lo creas, genera cohesión social. Hay mexicanos destacando en las ciencias, haciendo revolucionarios inventos ecológicos, sobresaliendo en la gastronomía internacional, en el mundo del arte, o bien, rescatando una mentalidad que nos acerca con la naturaleza y nos lleve a una vida más sencilla.

Viaja por México

Al viajar hacemos una derrama económica importante. También, México se encuentra entre los 5 países más megadiversos del mundo y su apabullante diversidad hace que simplemente cambie tu percepción sobre el valor del país. No dejes de visitarlo, y cuídalo.

Defiende su naturaleza

La mentalidad de “desarrollo” en las esferas de poder desde hace más de 30 años apunta por un crecimiento económico pese a la destrucción de la naturaleza, un absurdo absoluto. Únete a campañas, aunque sean digitales, para proteger la naturaleza del país; muchas de ellas han sido muy útiles.

 

Esta nota fue originalmente publicada en masdemexico.com

Esto es todo lo que ocurre cuando consumes productos mexicanos en lugar de extranjeros

La economía es una estructura comunitaria. Cada decisión que tomamos con respecto a nuestro consumo de bienes y servicios, afecta la manera en que nos desenvolvemos como colectividad.

Consumir productos mexicanos es una forma de reforzar la economía interna, pero ese no es el único beneficio ligado a esta decisión. Pongamos sobre la mesa el hecho de que las pequeñas y medianas empresas son la médula espinal de la economía local. En ese sentido, no se trata de que dejes de consumir productos importados por completo, en tu día a día puedes intercambiar casi todas las cosas por sus versiones hechas en México y por pequeños productores o productores artesanales.

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La calidad de lo Hecho en México

Hay bienes y servicios mexicanos de muy buena calidad y cada vez hay más opciones ligadas al comercio justo y sustentable con el medio ambiente. Al elegir lo hecho en México, y sobretodo al privilegiar con tu consumo aquellos productos mexicanos de mayor calidad, estás impulsando el perfeccionamiento de la producción nacional: a fin de cuentas contamos con el talento y la calidad de insumos suficientes para producir cosas con los más altos estándares de calidad. Así, al elegir productos mexicanos antes que los extranjeros, estas activando un engranaje que tiene consecuencias en múltiples niveles.

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Comprar local es definitivamente más sustentable.

1. Transportar bienes es una forma de producir emisiones de gases de efecto invernadero que puedes evitar.

2. Al comprar local estás apoyando el consumo de materias primas locales. Así no se benefician solamente los que te venden, también las comunidades que explotan sus propios recursos.

3. Cuando compras local es mucho más fácil rastrear la historia de lo que estás consumiendo y puedes asegurarte de consumir productos que utilicen materias orgánicas, obtenidas sin dañar al medio ambiente y sin aprovecharse de los trabajadores o los dueños de de esas materias primas.

El consumo consciente como herramienta de conservación natural y cultural

México posee una desbordante riqueza natural y cultural, lo que se traduce en una vasta diversidad de insumos y técnicas de producción. Al comprar lo hecho en México, en especial lo generado por pequeños productores, apoyase esta diversidad y promueves su conservación –tanto de insumos naturales como de técnicas tradicionales.

Comprar local también es una forma de reivindicar tradiciones, creencias, símbolos y líneas culturales que se han estado abandonando para seguir la tendencia que dictan los mercados. Mientras que es muy relevante que al comprar local estás promoviendo una economía interna sólida, mucho menos vulnerable a las crisis, también estás reviviendo prácticas mexicanas que podrían estar al borde de desaparecer.

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Distribución de la riqueza

Al comprar local no sólo estás apoyando a las PYMES y a los pequeños productores. Esto facilita una mayor distribución de la riqueza lo cual a su vez permite que más mexicanos vivamos en mejores condiciones económicas. Cuando compras local y, como criterio complementario, cuando compras a productores pequeños y artesanales, estás apoyando el movimiento de distribución equitativa de la riqueza económica.

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Una forma sencilla de empezar a consumir mexicano,

Asegúrate de que todo lo que comas sea producido en México y que, si te es posible, sostenga la vida digna de otros mexicanos, y no dañe al entorno. Te invitamos a que también dediques una buena porción de tu consumo de alimentos en el mercado o en puestos callejeros, a pequeños productores, artesanos, es una forma de apoyar la vuelta al campo y, por lo tanto, la autosuficiencia alimentaria. En México las sociedades que son agricultores de tradición están decayendo, pero no es difícil traerlas de vuelta.

 

Esta nota fue originalmente publicada en masdemexico.com

La Rifa Chocolate tabletas de diferentes variedades

La Rifa no es una chocolatería cualquiera: es una fábrica donde experimentan con todas las posibilidades del cacao y es un rincón agradable para desayunar y tomar bebidas de cacao.

El nombre científico del árbol de cacao es Theobroma, que significa “alimento de los dioses”. Lo es, pero la industria del chocolate se ha encargado de quitarle su divinidad. Se ha estandarizado y convertido en otra cosa, en pura azúcar. Esto puede ser más grave de lo que suena, pues con la estandarización la diversidad del cacao va desapareciendo. México es la tierra de esta especie y por ello no hay mejor manera para protegerlo que desde aquí. La Rifa es uno de los proyectos (que son pocos todavía) que lo están haciendo; que vuelven al grano, al origen. Su local en la Plaza Washington –la esquina más afortunada de la Juárez– abrió hace apenas unos cuantos meses y lo recomendamos muchísimo: es un verdadero santuario al Soconusco.

Tras descubrir su amor por el chocolate, Daniel Reza compró una mesa de mármol y así fue como todo comenzó: la colocó en el departamento de sus papás en Iztapalapa, para templar el chocolate y hacer confitería. Pero pronto descubrió que el chocolate era mucho más que eso. O sea, descubrió el universo vastísimo del cacao. Entonces mudó su espacio a Coyoacán –que está en Ignacio Allende 45– y recientemente llegó a la Juárez, a un local muy bonito donde uno puede tomar o comer todo de cacao que ahí, en su propio laboratorio de experimentación, hacen desde cero.

El cacao que les llega del Soconusco, del norte de Chiapas, de Comalcalco o Comalcán en Tabasco o de Oaxaca pronto se convierte en bebidas de cacao lavado o fermentado, soda, pan, cacao nibs, pasteles o barras –que han sido premiadas como “mejor chocolate de grano”. Para La Rifa es importante aprovechar las variedades de cacao y hacer un chocolate totalmente distinto con cada uno. Muchos factores influyen para que una taza o barra de chocolate exista. Cuando se usa la semilla del cacao hay mucho espacio para el juego, tal vez demasiado. Como con el maíz o café, las variables son infinitas: la tierra, el proceso, cosecha, hasta cómo se transporta, tuesta o almacena. El resultado siempre será distinto.

El cacao no se puede concebir como monocultivo; se cultiva en una suerte de micro sistema agroforestal donde conviven alrededor de 60 especies entre flores, frutos tropicales, árboles que dan sombra como canela, ceiba, chicozapote, piña. Estos sabores los absorbe la manteca del cacao. Además de proteger la diversidad el productor no solo vive del cacao sino de todas las frutas y flores que cosecha, ya sea para vender en mercados o consumo propio. Una razón para no tumbar sus selvas, es decir no aceptar el ganado que les regala el gobierno y que echa a perder la tierra o sembrar monocultivos.

Desde hace cuatro años La Rifa organiza el Festival de Cacao en el Exconvento de Culhuacán, en las faldas del Cerro de la Estrella. Porque aunque sus dos locales estén en zonas más de moda, Daniel procura organizar eventos fuera del circuito de siempre, para descentralizar y que proyectos como este lleguen a más partes de la ciudad. El próximo festival será a principios de mayo.

Entre mas gente trabaje con el cacao, lo procure y lo coma, más tiempo podremos disfrutarlo. Nuestra tarea es fácil: comamos mucho (buen) chocolate.

* Recomendación especial: Pide un #terruño al barista y te servirán el paquete que es un secreto a voces: mezcal + chocolate que es una suerte de maridaje a ciegas porque uno se entera hasta el final qué tipo de mezcal o chocolate probó.